El Baccarat es uno de los juegos de casino más antiguos y elegantes, con una mecánica relativamente simple pero profunda en estrategia. El objetivo fundamental es predecir qué mano—la del Banquero o la del Jugador—se acercará más a un valor total de nueve puntos.
Las tarjetas se valoran de la siguiente manera: los ases cuentan como uno, las tarjetas numéricas (2-9) mantienen su valor nominal, y las figuras (Jota, Reina, Rey) junto con los dieces cuentan como cero. El valor total de una mano se calcula sumando los valores de las tarjetas y, si el total excede nueve, se descarta el dígito de las decenas, dejando solo el dígito de las unidades.
El juego comienza con que el crupier reparte dos tarjetas a cada mano. Dependiendo de los totales iniciales, se pueden repartir tarjetas adicionales siguiendo reglas específicas. La mano del Jugador recibe una tarjeta adicional si su total es 0-5, mientras que la mano del Banquero sigue reglas más complejas que dependen tanto de su tarjeta inicial como de la tarjeta del Jugador.